martes, 15 de septiembre de 2009

...como empezó...

Yo estaba mal de salud pero aún no había acudido a ningún psiquiatra. Un día en casa de mis padres me metí en cama y vi un camino lleno de lobos. Al frente de ellos estaba el más valiente, el más agresivo, el más fuerte, yo me acerqué pero intentó morderme. Al final nos abrazamos y lloramos juntos, entonces sentí que salía por un tunel muy estrecho y tuve la impresión de que estaba colgado por los pies y empapado en un líquido especial. Acababa de nacer.

Esto no se lo conté a nadie porque creí que era normal tener esa alucinación. El lobo estuvo conmigo cinco meses, antes de irse por un camino. Me apoyaba en todo, cogía con sus dientes mi mano cuando estaba mal... Con él a mi lado aprobé la oposición.

Un tiempo después de marcharse el lobo, empecé a tener la impresión de tener una serpiente en la cabeza que me impedía pensar, me comía las neuronas. Otra en las manos, que me impedía ser hábil y otra en los pies que me impedía caminar con soltura y tranquilidad.

Escuchaba voces que me decían que acabarían conmigo, que me destruirían, que este era mi final... Luego vino el psiquiatra, ingresos, medicación, etc.

Hoy estoy mejor, gracias a Dios.

martes, 1 de septiembre de 2009

¿Y ahora qué?

La mayoría de las noches duermo tranquila y confortablemente y la mayoría de las mañanas despierto lleno de ilusiones por todas las cosas de la vida. Me aseo. Desayuno y a las 9 y 25 minutos salgo para Alume. Allí nos espera taller de prensa. Leemos el periódico y recortamos las noticias más interesantes. Luego tenemos diversas actividades según el día de la semana, por ejemplo el lunes tenemos piscina. Lo pasamos muy bien en el agua y disfrutamos aprendiendo a nadar.
Regresamos a Alume en el autobús. Luego hay taller de cestería. El martes vamos a dar una vuelta a la muralla con el monitor de deporte y tenemos terapia con Laura y taller de cuero.
Me siento muy feliz con mis compañeros, nos llevamos muy bien entre nosotros. Las monitoras son muy agradables y están muy preparadas para la actividad que ejerce cada una.
El miercoles toca hacer algo de limpieza. Mi sitio preferido es el taller. Algunos días tenemos tai chi con Laura, es muy relajante y me ayuda a concentrarme sin pensar en otra cosa mientras lo hacemos: en definitiva olvidarme de los problemas.
En cuanto al jueves es el día más duro: primero tenemos deporte en el pabellón. Luego vamos caminando hacia Alume y llegamos muy cansados, pero pronto nos recuperamos por qué luego tenemos informática.
El viernes o nos ponen una película, o vamos a ver alguna exposición, obra de teatro, o bien hacemos algún sudoku...
A lo largo del año hacemos dos fiestas. Una por carnaval y otra en fin de año. Lo pasamos muy bien y no paramos de bailar y de divertirnos a tope. En San Froilán vamos a comer el pulpo todos los del Hospital de Día y los de Alume. Nos juntamos un mogollón de gente.
Así cada día estoy mejor y mejor, de toda forma y de toda manera. Mi salud mejora día a día. Me siento feliz por que encuentro el lado positivo y bueno de todas las situaciones por las que pueda pasar.
Los pensamientos negativos no tendrán influencia en mí.